sábado, 14 de noviembre de 2020

La primera semana.



Como han pasado ya las dos primeras semanas en el cole, voy a dedicar un par de entradas a contar cada una de ellas para ponerme al día. A partir de la semana que viene intentaré que las entradas sean diarias, para que no se pierda nada. No prometo nada, esto no es un contrato vinculante, ¿eh?

El primer día fue muy intenso, como no podía ser de otra manera. Me recibió la coordinadora de prácticas del colegio con muchísima calidez y amabilidad. Pasamos por enfermería a hacer un test rápido de COVID-19 y después nos sentamos un rato a charlar sobre el funcionamiento del cole y las normas a tener en cuenta durante el periodo de prácticas: horarios, logística, protocolo COVID, proyecto educativo... Después me acompañó hasta el aula donde estaba la tutora que me habían asignado para las prácticas, en 2º de primaria. Ay, qué mariposillas en la tripa.

Era la hora del recreo, así que pudimos presentarnos y charlar un momento a solas antes de que volviera el alumnado:

-Esta primera semana la dedicas más a observar y a partir de la semana que viene ya empezamos a pensar qué puedes hacer.

Llegaron los peques del recreo:

-Esta es Vicky. Es una profe que viene a aprender y va a estar en clase hasta el final del trimestre. ¿Queréis conocerla? ¡Preguntadle cosas!

Solo faltó que me preguntaran de qué color llevaba las bragas. En serio. "¿Cuál es tu color favorito?" "¿Cuántos años tienes?" "¿Cuál es tu juego favorito?" "¿Cuál es tu comida favorita?" "¿Cuál es tu número favorito?" "¿Cuál es tu letra favorita?".

Ese día tuvimos mates con los dos grupos a los que mi tutora da clase. La tarea era hacer una pokébol con un número de dos cifras en el centro y de ella tenían que salir al menos 8 carteles con diferentes formas de descomponer el número. El número que estaban trabajando era el 32 y de las pokébols empezaban a colgar cartelitos con "30 + 2" o "12 + 10"...

-Vicky, ¿me ayudas? No lo entiendo.

-Claro que sí, cielo, cuéntame.

Y ahí se acabó lo de observar. A partir de ese momento me fui pasando por las mesas a animar a quienes que les daba pereza, a revisar las pokébols terminadas, a explicar cómo hacerlo a quienes les costaba más. Y a resolver cuestiones sobre sacapuntas desaparecidos, lápices sin punta, turnos para ir al WC o el caso de P., el compi que se mete debajo de la mesa de la profe cuando le agobia hacer la tarea. Al acabar la clase recibí un abrazo "apretao" de L., tan bonito que casi me pongo a llorar allí mismo.

El día pasó volando y a última hora, que no teníamos clase (complementaria, se llama esa hora), nos quedamos charlando mi tutora y yo sobre las impresiones de ese primer día.

-Ya sé que habíamos dicho que esta semana solo observar, pero me has sido de muchísima ayuda en clase. Muchas gracias, de verdad.

No sabía casi ni qué decir.

El resto de la semana transcurrió sin grandes sobresaltos. Llovió casi toda la semana y fue algo pesado para las criaturas, que pasaron mucho rato en el interior sin poder corretear libremente. Se iba notando cómo aumentaba el nivel de ruido conforme iban pasando los días. Yo llegaba a casa agotadísima, pero muy feliz.

El viernes tocaba lectura y me ofrecí para leer el par de capítulos que tocaban de Charlie y la fábrica de chocolate. Puse voces, gesticulé, hice la payasa todo lo que puede y más. Nos lo pasamos tan bien que, cuando acabé el segundo de los capítulos, mi pequeña audiencia se puso a gritar: "¡Noooooo, no pares! ¡Otro más, otro más!" Conseguimos que leyeran un rato de forma individual pasando por las mesas y preguntándoles por el libro que estaban leyendo y pidiéndoles que nos leyeran un poquito. Me encantó comprobar que muchos de los niños y niñas disfrutaban de verdad leyendo. Incluso encontré a una pequeña potterhead que estaba acabando el segundo libro de Harry Potter.

A última hora volvimos a tener complementaria. Mi tutora me dijo que en un principio tenía previsto haber hecho un repaso del alumnado conmigo, contándome un poco sus particularidades y, en especial, aquellos/as que tenían necesidades educativas especiales, o al menos necesidades específicas de apoyo educativo. Pero que no lo iba a hacer. Que pensaba que sería más interesante que los fuera conociendo tal cual, sin etiquetas, sin prejuicios, y que pasado un tiempo le contara cuál era mi percepción. Me pareció una idea maravillosa.

Y llegó el fin de semana. Lavadoras, cocina, trabajos de la universidad... se pasó volando. El lunes a las 8:45 ya estaba de vuelta con muchas ganas de empezar de nuevo. Y menos mal que fui con ganas, porque la segunda semana se presentó bastante movidita.

Pero eso os lo contaré en la siguiente entrada :)



No hay comentarios:

Publicar un comentario